Por medio de acodo con musgo, se puede conseguir que las ramas especialmente bonitas de un árbol o arbusto, desarrollen raíces. Este sistema de reproducción tiene la ventaja de que ya se puede empezar a educar en la misma planta madre. Las ramas más gruesas no debieran tener más de 3 a 5 cm de grueso, porque las ramas mayores no tienen tantas perspectivas de desarrollar raíces.
Plantas aptas para el sistema de acodo con musgo son: arces, azaleas, hayas, forsitias, Pyracantha, granados, glicinas, camelias, membrilleros, rododendros, olmos, enebros, sauces y celcobas.
En primavera (abril), se prepara la rama destinada al acodo. Se practica un corte de abajo arriba, dejando una especie de lengüeta de 3 a 5 cm de largo. Hay que untar o espolvorear esta incisión con hormonas de crecimiento de raíces, que aumentará la tendencia de la planta a desarrollar raíces. Se encaja una piedre-cita o un poco de musgo debajo de la lengüeta, para evitar que ésta se vuelva a unir al tronco. Se rodea todo con musgo de esfagno húmedo, o con turba. A continuación se envuelve este musgo con una hoja de plástico, cuyas aberturas de cierran herméticamente con cinta aislante.
En muchos casos ya empiezan a crecer raíces al cabo de seis semanas, como en los sauces o las alheñas. Para los rododendros y las hayas el tiempo necesario es más o menos el doble. Si se trata de coniferas hay que tener la paciencia de esperar de 12 a 24 meses hasta que aparezcan las primeras raíces.
Cuando se hayan formado suficientes raíces, se puede cortar ya la nueva planta y, una vez quitado el plástico, plantarla en una maceta. Su tratamiento subsiguiente será el de un Bonsai recién replantado.
miércoles, 19 de agosto de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
Consejos generales
Si se trata de coniferas y de plantas de hoja perenne, se corta el injerto inmediatamente antes de practicarlo. Si se trata de frondosas, hay que esperar el descanso en el ciclo vegetativo, o sea, hasta otoño e invierno, y cortar entonces el injerto, en un tiempo en que no hayan heladas. Los injertos se entierran en arena húmeda y se guardan en un lugar fresco, pero resguardado de las heladas.
Se suelen escoger injertos y patrones de la misma especie de planta, para asegurar una buena unión. Los aficionados al Bonsai pueden realizar todas las operaciones descritas con ayuda de un cuchillo afilado, sin necesidad de otras herramientas. Es importante llevar a cabo todas las operaciones del injerto con la mayor limpieza y rapidez posibles, para evitar que se depositen bacterias en las heridas de las plantas. Por esta misma razón no es conveniente tocar las heridas abiertas con los dedos.
Después del injerto hay que poner las plantas en un lugar resguardado del viento, con temperatura constante. Se pueden colocar en un invernadero o debajo de una cubierta de plástico; ver ilustraciones.
Una vez soldado el injerto, cosa que seguramente ocurrirá antes de que brote, se empieza a acostumbrar las plantas a las condiciones ambientales normales. Pasado otro año, se puede quitar la rafia.
Se suelen escoger injertos y patrones de la misma especie de planta, para asegurar una buena unión. Los aficionados al Bonsai pueden realizar todas las operaciones descritas con ayuda de un cuchillo afilado, sin necesidad de otras herramientas. Es importante llevar a cabo todas las operaciones del injerto con la mayor limpieza y rapidez posibles, para evitar que se depositen bacterias en las heridas de las plantas. Por esta misma razón no es conveniente tocar las heridas abiertas con los dedos.
Después del injerto hay que poner las plantas en un lugar resguardado del viento, con temperatura constante. Se pueden colocar en un invernadero o debajo de una cubierta de plástico; ver ilustraciones.
Una vez soldado el injerto, cosa que seguramente ocurrirá antes de que brote, se empieza a acostumbrar las plantas a las condiciones ambientales normales. Pasado otro año, se puede quitar la rafia.
jueves, 13 de agosto de 2009
Injerto de aproximación
Al practicar el método de aproximación, el injerto no se separa de su planta madre hasta que se haya unido al patrón. Este método es bueno para casi todas las especies de Bonsai, y a veces se practica con la propia planta, es decir, con un vastago o tallo de la misma planta.
En las ilustraciones se muestran dos ejemplos de cómo proveer un tronco de una rama nueva, y de cómo complementar un tronco grueso con otra rama más delgada. Primero se quitan de ambas partes dos tiras de corteza, de unos 3 cm. Las dos superficies de corte deberán corresponderse luego. Se juntan y se unen con rafia o con una goma. Se tapa todo con cera. Si esta operación se ha realizado en primavera, la unión quedará consumada a finales del otoño siguiente. Entonces es el momento de separar el injerto de su planta madre, procurando cortar lo más cerca posible del punto de unión. Así el callo resultante será mínimo. También este corte cicatrizará más deprisa si se tapa con cera para injertos. Se puede ir preparando un arbolito para este método, si se deja crecer una rama cerca de un punto en el que posteriormente se quiera practicar el injerto. Simplemente se tratará de doblarla, unirla al tronco, y practicar la aproximación.
En las ilustraciones se muestran dos ejemplos de cómo proveer un tronco de una rama nueva, y de cómo complementar un tronco grueso con otra rama más delgada. Primero se quitan de ambas partes dos tiras de corteza, de unos 3 cm. Las dos superficies de corte deberán corresponderse luego. Se juntan y se unen con rafia o con una goma. Se tapa todo con cera. Si esta operación se ha realizado en primavera, la unión quedará consumada a finales del otoño siguiente. Entonces es el momento de separar el injerto de su planta madre, procurando cortar lo más cerca posible del punto de unión. Así el callo resultante será mínimo. También este corte cicatrizará más deprisa si se tapa con cera para injertos. Se puede ir preparando un arbolito para este método, si se deja crecer una rama cerca de un punto en el que posteriormente se quiera practicar el injerto. Simplemente se tratará de doblarla, unirla al tronco, y practicar la aproximación.
martes, 11 de agosto de 2009
Injerto de escudete
Al practicar el injerto de escudete, sólo se corta un trocito de corteza del injerto, con una yema bien desarrollada, y se coloca sobre el patrón. Las yemas son los botones durmientes que están en el tronco, en las axilas de las hojas. Esta técnica está muy indicada para conseguir ramas en sitios que falten.
La mejor época para practicar este tipo de injerto es en julio y agosto, porque es cuando mejor se puede separar la corteza del tronco con la yema. Las yemas deben obtenerse siempre de partes de la planta que hayan brotado en el mismo año. Lo mejor es esperar un día fresco y lluvioso, para evitar que el material para el injerto se deseque. Se necesita una navaja afilada para practicar un corte en forma de T en el patrón. Primero se hace un corte longitudinal de unos 2 cm, cuya profundidad sólo llegue a la madera. Luego se hace el corte horizontal. Sepárese la yema del injerto, conservando un trozo de corteza a su alrededor de 1 cm de diámetro. Si la yema tiene una hoja, ésta se quita y se conserva sólo el tallo.
A continuación, con el cuchillo se levantan con cuidado las solapas de corteza de la T, se separan un poco y se inserta el escudete por arriba. Se puede hacer tomándolo por el tallo. Se tapa todo el corte con venda de rafia o con una goma, dejando la yema a la vista. Se habrá unido al patrón cuando caiga el tallo y en la próxima primavera desarrolle una nueva rama.
Para el injerto de escudete se prestan especialmente todos los árbolitos frutales, como albaricoqueros, cerezos, melocotoneros y rosales. Este método es en especial recomendable para el aficionado que quiere convertir una planta de un solo sexo en una planta hermafrodita que se autofecunde, como puede ser el caso de Crataegus o de algunos acebos (1lexserrata). Estas plantas sólo dan fruto si poseen ambos sexos, el masculino y el femenino. Si injertamos una yema de una planta masculina que no da frutos, sobre un patrón femenino, conseguiremos que el arbolito se autofecunde y en adelante produzca frutos.
La mejor época para practicar este tipo de injerto es en julio y agosto, porque es cuando mejor se puede separar la corteza del tronco con la yema. Las yemas deben obtenerse siempre de partes de la planta que hayan brotado en el mismo año. Lo mejor es esperar un día fresco y lluvioso, para evitar que el material para el injerto se deseque. Se necesita una navaja afilada para practicar un corte en forma de T en el patrón. Primero se hace un corte longitudinal de unos 2 cm, cuya profundidad sólo llegue a la madera. Luego se hace el corte horizontal. Sepárese la yema del injerto, conservando un trozo de corteza a su alrededor de 1 cm de diámetro. Si la yema tiene una hoja, ésta se quita y se conserva sólo el tallo.
A continuación, con el cuchillo se levantan con cuidado las solapas de corteza de la T, se separan un poco y se inserta el escudete por arriba. Se puede hacer tomándolo por el tallo. Se tapa todo el corte con venda de rafia o con una goma, dejando la yema a la vista. Se habrá unido al patrón cuando caiga el tallo y en la próxima primavera desarrolle una nueva rama.
Para el injerto de escudete se prestan especialmente todos los árbolitos frutales, como albaricoqueros, cerezos, melocotoneros y rosales. Este método es en especial recomendable para el aficionado que quiere convertir una planta de un solo sexo en una planta hermafrodita que se autofecunde, como puede ser el caso de Crataegus o de algunos acebos (1lexserrata). Estas plantas sólo dan fruto si poseen ambos sexos, el masculino y el femenino. Si injertamos una yema de una planta masculina que no da frutos, sobre un patrón femenino, conseguiremos que el arbolito se autofecunde y en adelante produzca frutos.
domingo, 9 de agosto de 2009
Injerto de cuña
Se practica un corte en el patrón, de forma que el tronco se abra longitudinalmente. El corte debe tener unos 3 cm de profundidad. Ahora se puede insertar lateralmente una púa de 5 a 7 cm de largo, con la punta en forma de cuña. También se pueden insertar dos, una a cada lado del corte.
Se venda con rafia y se tapa el corte como siempre con cera para injertos. Con este procedimiento se pueden injertar nuevas ramas.
Se venda con rafia y se tapa el corte como siempre con cera para injertos. Con este procedimiento se pueden injertar nuevas ramas.
jueves, 6 de agosto de 2009
Injerto de corteza e injerto de cuña
Los expertos sólo practican el injerto de púa cuando se trata de ramas y troncos delgados. A partir de un grosor de más de 3 cm, se prefiere el injerto en la corteza.
Con el método de la corteza, se pueden crear troncos múltiples, y también remodelar árboles mayores, bien enraizados, pero con la copa defectuosa. Simplemente se quita la copa del patrón y se injertan nuevas ramas.
Al injertar detrás de la corteza, la púa debe ser sensiblemente más delgada que el patrón. Primero se corta el patrón con una sierra, y se alisa la superficie del corte con un cuchillo, para que pueda cicatrizar mejor. Luego se practica un corte vertical, de 2 a 5 cm de longitud, a un lado de la superficie cortada. Se golpea con suavidad la corteza a ambos lados del corte y, separándola con cuidado, se coloca el injerto, debidamente preparado y cortado. De esta forma se pueden colocar varios injertos a la vez, alrededor de un mismo tronco.
El injerto se venda con rafia para sujetar las púas. Luego se tapa con cera, así como toda la superficie de corte del patrón.
Con el método de la corteza, se pueden crear troncos múltiples, y también remodelar árboles mayores, bien enraizados, pero con la copa defectuosa. Simplemente se quita la copa del patrón y se injertan nuevas ramas.
Al injertar detrás de la corteza, la púa debe ser sensiblemente más delgada que el patrón. Primero se corta el patrón con una sierra, y se alisa la superficie del corte con un cuchillo, para que pueda cicatrizar mejor. Luego se practica un corte vertical, de 2 a 5 cm de longitud, a un lado de la superficie cortada. Se golpea con suavidad la corteza a ambos lados del corte y, separándola con cuidado, se coloca el injerto, debidamente preparado y cortado. De esta forma se pueden colocar varios injertos a la vez, alrededor de un mismo tronco.
El injerto se venda con rafia para sujetar las púas. Luego se tapa con cera, así como toda la superficie de corte del patrón.
lunes, 3 de agosto de 2009
Injerto lateral o de costado
Se practica primordialmente en verano, en plantas frondosas de hoja perenne o en coniferas, para conseguir plantas nuevas.
El punto de injerto deberá estar lo más abajo posible del tronco, para que luego se pueda disimular mejor o incluso tapar con tierra. Practíquese un corte oblicuo en el patrón, de 3 a 5 cm de longitud. Luego se pone el injerto con la punta debidamente preparada en forma de cuña; ésta «púa», de unos 3 a 5 cm de largo, se ata con rafia al patrón, y se cubre el punto de inserción con cera para árbol, para evitar que la herida se deseque, y que penetren agua o parásitos.
Cuando, al año siguiente, empiece a brotar la púa, se habrá unido ya al patrón. Entonces, éste se puede cortar oblicuamente, por encima del punto de injerto. Si no se trataba de crear un arbolito nuevo, sino de añadir una rama a un tronco demasiado largo, hay que tener en cuenta que al dar forma de cuña al injerto, ésta debe tener un lado más corto. Al insertarla, esta superficie de corte más pequeña estará en el lado del tronco, y así el injerto crecerá con un ángulo más natural.
El punto de injerto deberá estar lo más abajo posible del tronco, para que luego se pueda disimular mejor o incluso tapar con tierra. Practíquese un corte oblicuo en el patrón, de 3 a 5 cm de longitud. Luego se pone el injerto con la punta debidamente preparada en forma de cuña; ésta «púa», de unos 3 a 5 cm de largo, se ata con rafia al patrón, y se cubre el punto de inserción con cera para árbol, para evitar que la herida se deseque, y que penetren agua o parásitos.
Cuando, al año siguiente, empiece a brotar la púa, se habrá unido ya al patrón. Entonces, éste se puede cortar oblicuamente, por encima del punto de injerto. Si no se trataba de crear un arbolito nuevo, sino de añadir una rama a un tronco demasiado largo, hay que tener en cuenta que al dar forma de cuña al injerto, ésta debe tener un lado más corto. Al insertarla, esta superficie de corte más pequeña estará en el lado del tronco, y así el injerto crecerá con un ángulo más natural.
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